Entrega del XV Premio a la coherencia
Julio 30, 2008 10:40 pm Local, ProvincialLos meritos del premiado:Don Juan Manuel Sánchez Gordillo
Por si alguien no cree en las profecías o que las dotes adivinas de Nostradamus fueron un invento, he de decirle que está muy equivocado; de hecho el astrólogo francés cuenta con todas las papeletas para demostrar que sus predicciones no están lejos de la realidad.
Somos cíclicos y tendemos a repetirnos; por eso alguien más importante que yo ha escrito que debemos conocer y recordar la historia a fin de no repetirla. No estoy del todo de acuerdo, al menos en el caso que nos ocupa.
En 1553, o lo que es lo mismo, hace 455 años un escritor y filósofo francés en juventud, de clase acomodada y por nombre Etienne de la Boetie escribió “El Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria”. Este joven va a aparecer más de una vez a lo largo de esta disertación y por tanto os recomiendo que os quedéis con su nombre.
En una parte del discurso escribió: “Siempre aparecen algunos, más orgullosos y más inspirados que otros, quienes sostienen el peso del yugo y no pueden evitar sacudírselo; quienes jamás se dejan domesticar ante la sumisión y quienes no pueden dejar de pensar en sus privilegios naturales y recordar a sus predecesores y su estado original. Son éstos, los que al tener la mente despejada y el espíritu clarividente, no se contentan con ver la tierra que pisan sin mirar hacia adelante ni hacia atrás. Recuerdan también las cosas pasadas para juzgar las del porvenir y ponderar las presentes. Son, los que al tener de por sí la mente bien estructurada, se han cuidado de pulirla mediante el estudio y el saber. Éstos, aun cuando la libertad se hubiese perdido irremediablemente la imaginarían, la sentirían en su espíritu, hasta gozarían de ella y seguirían odiando la servidumbre por más y mejor que se les encubriera.”
¿A quién pensáis que podía referirse el amigo La Boetie, si no?
Juan Manuel Sánchez Gordillo nació no sé dónde, ya que el dato no aparece en internet, supongo que en Marinaleda; tampoco sé cuándo; pero tampoco importa; desconocemos la totalidad de su vida privada, sus aficiones, sus anhelos, sus correrías de joven, sus querencias, sus vicios o sus virtudes. Tanto da. Hoy no está aquí por ninguna razón de ellas.
Sí conocemos su trayectoria pública desde el 79.
En el 79, en Marinaleda , su pueblo, encasquetado en el corazón de Sevilla había paro. Alcanzaba al 70 % de la población; el trabajo era precario: un mes al año, con suerte dos, a recoger aceitunas para el duque del Infantado, 4 veces grande de España, el terrateniente, el señorito de los santos inocentes, el señor, el amo o el propietario de los Huasipungos de Jorge Icaza; el resto de año emigración o resignación.
Pero Marinaleda tenía más cosas: era abundante en miseria, había hambre, carecían de agua corriente en sus casas…y, lo peor de todo, había tradición, uso, rutina, hábitos y costumbre. Y la primera razón de la servidumbre voluntaria es la costumbre. Ocurre igual a los caballos más bravos, que al principio muerden el freno, pero luego deja de molestarlos, y que cocean al notar la silla de montar, pero después hacen alarde de los arneses y, orgullosos, se pavonean bajo la rica albarda. Esto era Marinaleda a principios del 79 y así pensaban seguir jugando a la democracia.
Ocurrió algo, sin embargo : las primeras elecciones municipales en libertad condicionada.
¿Os acordáis de aquella canción que decía, en alusión a la revolución cubana, “y en esto llegó Fidel”? Pues bien, aquí llegó Juan Manuel y dijo:Se acabó la diversión.
Yo no estaba allí, pero recuerdo su primer mitin y el segundo y el tercero. Eran el mismo. Lo había escrito La Boetie 450 años atrás y él con el Sindicato de Obreros del Campo quería repetir la historia.
Con aspecto del dios creador de Miguel Angel o de Moisés bajando de la montaña con las tablas al brazo tronó: ¡Pobres miserables gentes, pueblo insensato, nación obstinada en vuestro propio mal y ciega a vuestro bien!.
Dejáis que os arrebaten, ante vuestras mismas narices, la mejor y más clara de vuestras rentas, que saqueen vuestros campos, que invadan vuestras casas, que las despojen de los viejos muebles de vuestros antepasados. Vivís de tal suerte que ya no podéis vanagloriaros de que lo vuestro os pertenece. Es como si considerarais ya una gran suerte el que os dejen tan sólo la mitad de vuestros bienes, de vuestras familias y de vuestras vidas. Y tanto desastre, tanta desgracia, tanta ruina no proviene de muchos enemigos, sino de un único enemigo, aquel a quien vosotros mismos habéis convertido en lo que es …y por cuya grandeza os jugáis constantemente la vida en ella. No obstante, ese amo no tiene más que dos ojos, dos manos, un cuerpo, nada que no tenga el último de los hombres que habitan nuestra ciudad. De lo único que dispone además de los seres humanos es de un corazón desleal y de los medios que vosotros mismos le brindáis para destruiros. ¿De dónde ha sacado tantos ojos para espiaros, si no de vosotros mismos? Los pies con los que recorre nuestra tierra, ¿acaso no son también los vuestros? ¿Qué mal podría causaros si no contara con vuestro acuerdo?¿Qué daño podría haceros si vosotros mismos no encubrierais al ladrón que os roba, no fuérais cómplices del asesino que os extermina y traidores de vuestra condición? Sembráis vuestros campos para que él los arrase, amuebláis y llenáis vuestras casas de adornos para abastecer sus saqueos, alimentáis a vuestros hijos para que él los convierta en peones (y aun deberán alegrarse de ello) o bien para convertirlos en ministros de su codicia o en ejecutores de sus venganzas. Os matáis de fatiga para que él pueda remilgarse en sus riquezas y arrellanarse en sus sucios y viles placeres. Os debilitáis para que él sea más fuerte y más duro, así como para que os mantenga a raya más fácilmente….Podríais liberaros de semejantes humillaciones únicamente queriendo hacerlo.
Decidíos, pues, a dejar de servir, y seréis hombres libres. No pretendo que os enfrentéis a él o que lo tambaleéis, sino, simplemente que dejéis de sostenerlo. Entonces veréis cómo, cual un gran coloso, privado de la base que lo sostiene, se desplomará y se romperá por sí solo.
¿Fue muy distinto a éste?
En esta empresa no escatimó esfuerzos o tiempo, ni temió el peligro, ni se achantó ante nada ni ante nadie porque la primera razón del hombre es la libertad y ésta no se pide, se toma.
Salió electo Alcalde.
Fueron después a por tierra porque los principios de una patria se basan en gobierno, que ya lo tenían, pueblo, que lo seguía y tierra, que no tenían ¿Quién la tenía?.
El duque del Infantado: 17.500 hectáreas de nada. Y empezó la lucha.
La primera batalla fue conseguir que las leyes aprobadas se cumplieran.
Arrinconada en un cajón de la Administración yacía una vieja Ley que permitía expropiar parte de las tierras cuando pasaran de secano a regadío. Se asentaron durante 30 días y treinta noches en el pantano de la Cordobilla, reclamando agua para el riego de la tierra y enviaron a la vez una delegación de mujeres a molestar las vacaciones del Presidente del Gobierno que holgaba en Doñana, regresando con una cita en la Moncloa para atender esa reivindicación. Comenzaron a sentirse fuertes y solidarios como personas, como sindicalistas (en el año 76 habían fundado el Sindicato de Obreros del Campo) o como criaturas humanas que rompían ataduras al arrancar ese compromiso que no maduraba.
Empezaron las ocupaciones al son de Tierra y pan o la Tierra para el que la trabaja, entre peleas con jueces, guardias civiles, gobiernos, arrestos, palos, sentadas, desalojos e incluso incomprensiones por parte de algunos convecinos. Así día tras día y mes tras mes hasta que el Gobierno se dio por enterado que nada podría doblegarlos.
Para que no quedara duda de sus propósitos en el 88 iniciaron el arado de la era del duque con tractores alquilados. Fueron 90 días y 90 noches de ocupaciones y desalojos y expulsiones, de tiras y afloja, de noches al raso, compartidas con excursiones de trabajo a Sevilla, enarbolando la bandera de la constancia y buscando un final que se demoraba… hasta arrancar una negociación con la Consejería de Agricultura con el compromiso de búsqueda de fórmulas para conseguir el uso de la tierra.
Los preparativos de la Expo de Sevilla iniciados los noventa se aliaron con ellos. Si en Barcelona en los mundiales del 82 el Gobierno había colocado a mendigos y menesterosos fuera del alcance de la vista de los visitantes para mostrar una imagen distinta de la realidad nacional del entonces, no iba a permitir ahora que un pueblo pedigüeño rompiera el boato y las pompas del mayor espectáculo del mundo. Fueron apaleados, despreciados y humillados cuando en el 91 se personaron a la puerta del Comisario de la Expo. Eran, sin embargo, los estertores del fin o el canto del cisne porque a los pocos meses lograron el compromiso de concesión de 1.200 hectáreas.
Había llegado el momento de consumar la utopía, esa realidad que suena a insulto en boca de muchos, pero que no deja de ser una realidad contada antes de tiempo. Marinaleda había roto ataduras y su liberación del amo dio paso al labrado de la tierra.
Han transcurrido 16 años y a lo largo de ellos han desterrado la miseria, la vergüenza de mendigar un mes de trabajo al terrateniente. Han acabado con el desempleo y con la explotación. La emigración es ya un mal sueño del pasado porque ningún Marinaleño debe salir de su pueblo para encontrar un trabajo que le espera a la puerta de su casa.
En ese avance colectivo dieron un paso más: el producto de sus tierras podía ser elaborado y transformado por ellos mismos en plan colectivo, lo que multiplicaría puestos de trabajo y beneficios a invertir en nuevas industrias, en mejoras de calidad de vida, en inversiones que garantizarán de por vida la estabilidad del plan cooperativo. Así surgió una actividad industrial competitiva y de calidad del pimiento, de la alcachofa, de las habas, de la aceituna, del vino, de los espárragos,…
El objetivo del pleno empleo es una realidad en Marinaleda.
Al pan y trabajo, al concepto patria, le acompaña otra necesidad: el derecho a un techo donde cobijarse. Sé en qué carta he leído eso; me sé el artículo de memoria: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación (Que nadie se ría ¡por favor¡ ,y ahora tampoco: la comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.
¡Qué cosas nos cuentan por ahí! Bueno, como tantas otras que nos sirven de acicate o de zanahoria para estirar el cuello.
En Marinaleda cualquier vecino censado que acredite necesidad de vivienda puede obtenerla. Llevan construídas más de 350 en plan cooperativo y mediante el sistema de autoconstrucción. El pago mensual que supone para el vecino es de 15 euros al mes. 2.500 pesetas.
Al ser, sin ningún género de duda, el aspecto más conocido de gestión municipal, pasaré de puntillas y tiempo habrá en las preguntas para que Juan Manuel nos explique tanto el método como el sistema, que él se harta de repetir no se corresponde con ningún milagro.
Así han levantado escuelas, un polideportivo flamante, cuentan con un Instituto de educación secundaria, una guardería infantil a razón de 12 euros mensuales cada niño que incluye comida y desayuno, una televisión local, ocho cooperativas de transformación que da ocupación a 500 personas y con todos los servicios necesarios garantes de estabilidad.
La jornada laboral es de seis horas y media y un salario mensual de 1.125 euros independientemente de raza, condición o sexo. El paro está erradicado.
Y todavía algunos le llaman loco, que está en las antípodas, que su sistema no es extrapolable a otras zonas de España, cuando lo fácil sería reconocer que es gallo de otro corral.
Marinaleda entendió perfectamente, porque alguien se lo supo explicar bien, que la desgracia extrema de la persona era estar sometida a unos amos de los que no se podía asegurar que eran BUENOS porque disponían del poder de ser malos cuando quisieran… y entonces pasaron de dioses, de reyes y tiranos.
Y cuando todos los proletarios de la tierra creyeron a pies juntillas que el capitalismo era el sistema menos malo y los coros de voceros estatales les domeñaban con halagos, ellos siguieron confiando en la lucha como principio y fin de todas las cosas y de la mano del que había estado en la trinchera con ellos.
Hoy desde la atalaya de la estabilidad ven cómo el pueblo paria que un día se creyó burgués arrastra la pena de su efímera dicha por mor de otros tiranos que se llaman Trinchet, Euribor, IPC, inflación, hipoteca, gasolina, consumismo, cuesta de Enero, de Febrero, de Marzo…etc,etc.
Ellos los han vencido a todos porque creyeron que otro mundo era posible
He de ir acabando. Comencé haciendo alusión a profetas y voy a acabar con la creencia más antigua de la humanidad :la reencarnación.
Te deseo larga vida, que quede claro, pero acuérdate, cuando te den opción a ello y debas elegir que la lista es larga. Escucha:
Marbella, Estepona, Andraxt, Roquetas, Rota, Almuñécar, Matalascañas, Alahurín, Benalmádena, Chinchilla de Montearagón, las Navas del Marqués, Arlanzón, Orihuela, Torrevieja, Sueca, Ciempozuelos, Villanueva de la Cañada, Mazarrón, Los Alcázares, Totana, Torre Pacheco…entre otros. ¿podrás con todos?.
Por si te sientes capaz y te sobran vidas, tampoco nos importaría que aparecieras por aquí :¡lo que fuimos y lo que somos! Guardo fue un pueblo rico, vivíamos en la abundancia , éramos un Centro Comarcal entorno al cual se movían casi todas las cosas. Loquillo nos dedicó una canción: “Cuando fuimos los mejores , las camareras nos brindaban la mejor de sus sonrisas, pero cuando fuimos los mejores dejamos de ser nosotros” Hoy Guardo ve a sus hijos huyendo de sus casas, la apatía llevarse el fruto que tánto sudor y años costó lograr. Guardo olvidó el principio y fin de todas las cosas : la lucha. Va ahora errante, sin rumbo y triste porque las camareras no nos ríen.
No las hay. Lo dicho, pásate por aquí cualquier vida de éstas.
Albino Aláez Urdiales
Guardo 22 de Julio del 2008
