Problemas y necesidades de la Juventud Palentina
1º. PROBLEMAS Y NECESIDADES DE LA JUVENTUD PALENTINA
Falta de empleo y empleo precario que se manifiesta en:
Múltiples son las manifestaciones con las que se manifiesta la precariedad laboral en los jóvenes palentinos. A modo de síntesis son:
- Jóvenes que habiendo estudiado una carrera acaban trabajando de otra cosa porque “de lo suyo no hay”.
- Jóvenes que habiendo estudiado una carrera acaban trabajando de lo suyo pero fuera de nuestra provincia porque aquí no hay el trabajo suficiente.
- Jóvenes que por determinadas circunstancias no acceden a la universidad. Jóvenes que por problemas del contexto acaban con trabajos precarios, puteados en obras o centros comerciales, etc.
- La simultaneidad de estudios con trabajo precario. Unos, porque necesitan trabajar para costearse la universidad o el ciclo, otros por una pertinente necesidad de consumir para lo cual precisan de una fuente extra de ingresos.
- La sumisión a ETTs junto a la forma más fácil de despido; la no renovación de contrato son otros dos cánceres para la juventud palentina igual que para la del resto del Estado.
- ¿Cómo se manifiesta ésto en el medio rural?. Con la despoblación de nuestros pueblos, donde ya no queda gente joven, y si queda está deseando marcharse con la escusa de trabajar fuera o estudiar fuera. Luego puede aparecer el “Síndrome de vuelta al pueblo o “del barbecho” que es cuando un joven vuelve a su pueblo terminados los estudios o bien de trabajar por un espacio de tiempo fuera, y al cabo de un tiempo en su pueblo se siente vacío, contempla el panorama y no sabe qué hacer mirando el barbecho, quedándose sólo con la sensación de isla. Este fenómeno se dá más en las mujeres jóvenes, siendo las primeras en querer irse. Es una realidad palpable.
-La falta de empleo lleva a dificultades para adquirir una vivienda y emanciparse
Si no se tienen los recursos necesarios ni el poder adquisitivo para encontrar una vivienda, difícilmente podrá un joven emanciparse y vivir con la pareja que quiere. Aquí, los jóvenes nuevamente son la carne de cañón de las administraciones y de la especulación del ladrillo. Vemos cómo en nuestra capital hay grúas y grúas, obras y más obras pero pocos son los pisos que se destinan a la protección oficial, como pocas son las iniciativas destinanadas a que los jóvenes tengamos un acceso a la vivienda sin que por ello nos “atraquen”. Ante ésta situación, existe un “run-run mental” en los jóvenes de la provincia de queja, de protesta, de rebeldia que no acaba de cuajar y como claro ejemplo de ello han sido las manifestaciones convocadas por internet a modo de sentadas las cuales no han tenido éxito alguno aquí.
Consumismo desmedido
La falta de alternativas de futuro, el desenvolverse laboralmente en un ámbito que no es precisamente el que se buscaba o la tardanza en la emancipación produce una cultura del ocio consumista que le pretende al joven servir de colchón a esas inquietudes donde el fracaso del sistema educativo en su relación con la sociedad no pone límites ni barreras a fenómenos como el consumo desmedido e inconsciente de drogas, una inmersión total en el Carrefour o en la C/Mayor “de compras”, en la aparición de fenómenos como el desarraigo, el acoso escolar, el botellón, pseudo-bandas callejeras, violencia de género, problemas psíquicos de ansiedad, estrés, etc en la juventud
Este consumo desmedido tiene varios “
agentes de alienación” a nivel superestructural:
a). Los medios de comunciación, que en Palencia también les tenemos propios donde se refleja ese mundo ideal de comercio, anuncios, noticias “estrella” y se censura aquello que realmente importa, se
censura a los jóvenes que quieren salir para adelante. Es una nueva forma de censura muy sutil hasta el punto que aparenta ser democrática. Se silencia y se calla a aquellos que reivindican cambios mientras que se hace de lamerones a los que pagan. Diario Palentino, Norte de Castilla, TV Palencia y Canal 4 se convierten en correa de transmisión y ring de lucha mediática de los dos partidos mayoritarios, altavoces de la Iglesia Católica y catalizador del sensacionalismo. Cuando sucede un hecho reinvindicativo donde los jóvenes son protagonistas, se es tratatado con
sensacionalismo.
b). Las propias instituciones en sí (Ayuntamientos con sus correspondientes concejalías y Junta de Castilla y León), que con sus respectivas campañas, subvenciones acompañadas de circuitos mediáticos, sus intelectuales representados por altos funcionarios repetidores de lo que los políticos (dueños) y “gente de poder” dicen, llegan a la juventud creyendo y confiando en lo que estos funcionarios “oficialistas del sistema” dicen, que no es más que lo que sus dueños piden.
c). El sistema educativo desde Infantil hasta la Universidad. Sólo hace falta darse una vuelta por un instituto o la Universidad para darnos cuenta de qué tipos de profesores hay en un porcentaje todavía muy elevado; carcas, atascados en sus métodos, con poca capacidad de crítica, retrógrados. Claro está que eso “ocultamente o por debajo de la mesa” llega a los alumnos moldeando ciertas actitudes de pasotismo. Por otro lado, y sin extender mucho el tema que daría para largo, está la motivación de otros tantos profesores que también, como no, es transmitida a esos jóvenes.
d). Otro agente son los propios jóvenes en sí. Una vez que se interpreta un mensaje es muy fácil no sólo no hacer caso a aquellos jóvenes más
críticos con el sistema sino rechazarles con argumentos vacíos a modo de compendio o cajón de sastre de lo que han escuchado en a, b y c. En el medio rural, aquellos más críticos con el sistema son más callados por un problema de memoria histórica (por aquello del incosciente colectivo creado durante la II República donde sigue habiendo mucho miedo a que le tachen a uno de “rojo”). Los jóvenes en su inmensa mayoría son consumistas, legitiman el estado de las cosas, cada uno se salva como puede (estando la opción de marcharse como la más preferida. Otro fenómeno es la “filo-institucionalitis” dándose la curiosidad de que son amantes de las instituciones pero no dicen serlo de los políticos que las ocupan, y dándose la paradoja de que inconscientemente e indirectamente se convierten en oficialistas del sistema.
El consenso del Silencio
A nivel de calle todo tiene unas consecuencias a modo de un silencio cómplice con los que son causantes y culpables de nuestros problemas, pues se ha llegado a una meritocracia tal, que cualquier joven un poco crítico con cualquier injusticia es tachado de “revolucionario” siendo este concepto hoy equiparado por los agentes de alienación al de terrorista o semiterrorista. Nadie quiere caer en este silogismo.
En cambio, vemos cómo se están premiando o en el mejor de los casos silenciando aquellas actitudes fascistas, xenófobas, racistas e intolerantes que son un caldo de cultivo de ideas y de gentes para la extrema derecha. Y el fenómeno de la inmigración, pésimamente tratado por la Administración Central, contribuirá y muy mucho a nuestro pesar al incremento de partidos fascistas y neonazis que pueden servirle de laboratorio de pruebas y termómetro social a la derecha tradiciona prolongando, agudizando y profundizando en nuestra precariedad.
Y simultáneamente cada vez hay menos conciencia de clase y por tanto menos capacidad de crítica-transformación.
Al hilo de ésto, vemos como en nuestra provincia se ha incrementado en los últimos años el control-vigilancia hacia los movimientos sociales donde los jóvenes están siendo protagonistas. Es imposible que exista una reivindicación juvenil sin un despliegue policial “de uniforme” y otro parejo “de paisano”. La existencia de dossiers versados sobre militantes de izquierdas en posesión de la Policía Nacional en nuestra provincia así como otro tipo de prácticas llevadas acabo por ésta de forma tapada, nos da a entender que existe una preocupación inusual por parte de la PN por controlar ciertas manifestaciones. Detenciones en las puertas de los institutos “así porque sí”, controles de carreteras donde se pregunta de todo menos para lo que en teoría está el control, etc hacen de la juventud palentina un principal colectivo de ser sospechoso de romper el equilibrio en la ciudad y provincia. Ni que decir tiene que se llega a tener un fin consciente; ejemplarizar, cohibir y amedrentar a aquellos jóvenes susceptibles de movilizarse a pie de calle para que determinadas situaciones no se repitan en un futuro.
La desmovilización y la des-participación como algo orquestado
Pero también existen medidas represivas para aquellos jóvenes que ejerciendo su libertad de expresión y de transformación, lo hacen o pretenden hacer a nivel institucional o con la participación en entidades.
Los recientes hechos acaecidos con los Consejos de la Juventud de Castilla y León, la reciente Ley de Juventud de CyL, la falta de importancia o consideración de “maría” a todas las políticas de juventud nos hacen pensar que no es algo dado sín motivo, sino que es un proyecto o programa pactado internamente por la derecha y consensuado-silenciado por la socialdemocracia para perpetuar el status-quo de nuestra tierra, callando a aquellos jóvenes más punteros en cuanto a capacidad de transformación y crítica con proyectos y programas reales y factibles:
¿Cómo lo hacen?
-Considerando a toda política juvenil que se refiera a juventud como un tema maría.
-No destinando los recursos suficientes y pertinentes para desarrollar programas para jóvenes.
- Aun conociendo cuáles son estos problemas y necesidades, no atajando los problemas de raíz porque hay muchos intereses en juego (subcontratas, relaciones personales, cubrir expedientes mediáticos, etc).
- Llegando a consensos PP-PSOE. Al margen de la lucha mediática de cara a la galería, pactan entre ellos cuando hay un tema clave que supone algún riesgo para alguno de los dos. En teoría se odian, en la práctica se necesitan para sobrevivir.
- Los intentos de creación de un movimiento asociativo juvenil y vecinal paralelo (precisamente donde la juventud puede participar más) llevado a cabo por la derecha, destinando a éstos recursos públicos de todos y limitando el espacio común a todos los jóvenes.
-Los espacios de participación social y democrática.
En nuestros pueblos y barrios existe una carencia patente en cuanto a programas de ocio y tiempo libre para la juventud, donde puedan debatir, proponer, participar y en definitiva ejercer democracia. Una cultura del ocio y el tiempo libre no es válida (para nosotros) sino está acompañada de participación democrática. Si esto no se dá se convierte en algo asistencial ajeno a la transformación social.
Donde más palpable es ésta situación es en el medio rural, donde “el Síndrome del Barbecho” unido a la desmovilización se hace más patente haciendo sentir a los jóvenes de estos pueblos un sentimiento de vacío que les aboca a querer salir, irse del pueblo a probar fortuna y sencillamente ganarse la vida. Y lo que es peor, queda en estos jóvenes un poso en cuanto a sentimiento de culpabilidad al no existir más alternativa que la huída.
En aquellos pueblos donde sí existen este tipo de programas vemos cómo los trabajadores que lo llevan a cabo están en una situación muy precaria, con complejo de isla, sólos con sus jóvenes y sintiendo una falta de reconocimiento social e incertidumbre ante la tarea que desempeñan.